domingo, 7 de diciembre de 2014

¿Que por qué?

Porque sí. Punto.
No le des más vueltas.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Demasiada imaginación.

''Ahora le decían sus ángeles que para que alguien te haga caso, tienes que fingir que no te interesa, para que vaya detrás. A mí siempre me ha parecido estúpida esta teoría. Si a alguien no le intereso, en el momento en el que decida dejar de darle señales de vida, va incluso a agradecérmelo. Y si tengo ganas de ver a alguien y se lo quiero decir, ¿por qué tengo que actuar al contrario? ¿Porque he demostrado mi interés y él su falta del mismo y ya debería haberme retirado? Quizás no sepa perder ni ganar, las batallas no son lo mío.''
Miraba absorta por la ventana, atenta a la velocidad a la que viajan los árboles cuando tienes prisa por llegar a algún sitio.
Esta vez la chica que siempre llegaba casi tarde pero no iba mucho más lento de lo que su corazón quería. Dos veces en su vida había hecho ese trayecto de una hora desde su casa y aún no estaba acostumbrada a la distancia. Y algo dentro de ella esperaba tener que acostumbrarse.
Estaba sentada sola, los sábados por la mañana al parecer nadie hace esa ruta, probablemente estarían descansando. Sí que pudo observar al otro lado del pasillo a una madre con su hijo que le hacía preguntas constantes sobre el por qué de las cosas. A la chica siempre le hacían sonreír esos niños porque le recordaban a ella hacía no tantos años, curiosa por todo lo que había a su alrededor.
-Mamá, ¿por qué los árboles corren más rápido que el tren?
-No corren más rápido, fíjate, están parados, los que nos movemos somos nosotros. ¿Ves? Mira al horizonte.
-Y mamá, ¿por qué llaman girasoles a los girasoles si no se giran con el sol?
-Sí se giran, lo que pasa es que las plantas se mueven muuuuy despacito, muy despacito, y si las observas todo el rato podrías darte cuenta, o mirarlas cada rato largo y ver el cambio que han pegado. Pero viven a cámara lenta.
-Pero si viven menos que nosotros y encima lo hacen tan despacito... no disfrutan de la vida, ¿no, mamá?
Y ahí es cuando la madre levanta la vista y busca una mirada condescendiente, amable, de algún adulto, en aquel caso fue la chica quien la correspondió con una amplia sonrisa.
-Din, don, din. Próxima estación: ...
Ya había llegado. Se le había pasado volando el viaje para haber ido sola, le encantaba ir mirando a la gente y descubrir esos pequeños momentos de magia.
Ahora tocaba la siguiente parte difícil del día: descubrir la calle que quería alcanzar. No era fácil, porque tenía que valerse de unos vagos recuerdos y no tenía ni idea de la ciudad en la que estaba. Sólo conocía la casa de una amiga y llegaba allí por inercia. Decidió dejarse llevar por su intuición y salió de la estación girando a la derecha. Mientras paseaba sin rumbo fijo pero con la brújula interna  marcando al norte, pensaba qué era lo que realmente le llevaba allí, a madrugar para tratar de encontrar una casa en la que alguien que no parecía tener mucho interés en ella estaría tumbado en el sofá o tocando la guitarra. Cómo podría recordar esa locura que le entró cuando estaba prohibido pensar en él y ella soñó con tirarse en la hierba y oírle tocar mil veces a los Beatles o a Love of Lesbian. Nada más. Pero asumió que era algo que no podía pasar, de esas cosas que están destinadas a no ocurrir y que tienes que dejar que sigan su curso natural.
Pero aquel chico siempre había estado de algún modo u otro en su cabeza. Nunca había podido borrar su número de la agenda del móvil y no había podido no felicitarle el año. Nunca. Quizás algo en su subconsciente le decía que era alguien de quien no quería dejar de saber.
La chica despeinada trataba de poner en orden sus ideas. Había llegado a un cruce extraño, llevaba hora y 20 minutos caminando y se había perdido un poco. La razón de la cordura le vino de pronto y el peso del mundo le hizo sentarse en un banco a reflexionar. 
-Qué haces aquí. Venir a ver a ...¿quién? ¿Para qué? No sabes qué sientes, qué siente, si siente como siempre, si sigue igual. No sabes nada y crees saberlo todo.
La chica, suspirando, decidió parar. Había desconectado el whatsapp, había decidido que aquel día no iba a mirar el móvil, como si hubiera sido unos años antes. Si paraba, iba a mirar al frente, iba a frenar ese dolor de cervicales al que ya se estaba malacostumbrando, a mirar a la gente con la que se cruzaba. 
Al banco que había encontrado le estaba dando el sol y parecía que era una buena señal. Miró el reloj y ya llevaba hora y media mirando una ventana a través de la que se podían intuir unas paredes azules. Allí se quedó pensando en quién habitaría esa habitación, cómo olería y qué estaría haciendo. Si era chico o chica. Después de un rato en su mundo, sacó el libro que estaba leyendo y que tenía ganas de acabar por fin. ''Por quién doblan las campanas'' de E.Hemingway. Una novelaza, en su opinión. Había conseguido ponerle los pelos de punta con historias que habían pasado en la vida real, pero con sus palabras todo parecía incluso más terrible.
Cuando quiso darse cuenta eran las 3, se comió dos de las cuatro mandarinas que había cogido 'por si acaso' y empezó a ver la estupidez de lo que había hecho mientras los gajos le estallaban en la boca.
-No sabes dónde vive. Has venido aquí, hala, a la aventura a ver si una fuerza divina te dejaba bajo su ventana. Ojalá ese cuarto azul fuese el suyo y este chico que sale del portal...
Y no pudo creerlo. Aquel chico que salía del portal precisamente era el chico que la chica con olor a mandarinas había estado esperando. Él se la quedó mirando un instante, pero bajó la cabeza y se giró para dar un beso a otros labios que le estaban esperando al lado de la puerta.
Lo que sintió la chica en ese momento es indescriptible, una bocanada de insultos le salían del corazón y sólo pudieron hacerse eco en una silenciosa lágrima que recorrió su mejilla y terminó en su comisura salando un poco el último gajo de aquella dulce mandarina. 
-No puedes ilusionarte a la primera de cambio porque te rompen el corazón más veces de las que te lo cosen y va a llegar un punto en el que no quede pespunte que arregle el destrozo que le estás haciendo, porque todo en realidad recae en la intensidad con que lo sientes. Porque por un plan divertido no puedes pretender un posible romance. Porque esto no es la época de las Julietas ni él es Romeo. Porque aunque prefieras un corazón destrozado a uno de piedra, que se reconstruya tarda un tiempo y siempre quedan cicatrices.
La chica recogió un poco de su ilusión que estaba desperdigada por las calles de esa ciudad que pronto empezaría a perder el odio que le tenía en ese momento, las cáscaras de la piel de las mandarinas, su bufanda, que se ató al cuello como un remolino y se fue hacia la estación. Pero la chica no recordaba por dónde había venido, ya estaba empezando a anochecer y su móvil se había apagado inexplicablemente. Una sonrisa le vino a los labios como diciendo, '¿algo más?' y se dispuso a preguntar a algún alma caritativa, pero no pasaba nadie por las calles.
Una fría tarde noche de un sábado de invierno y ella haciendo el canelo creyendo en el amor. No, aunque por dentro se estuviera muriendo de ganas de que en realidad el chico hubiera hablado con la otra y estuviera buscándola sin aliento para enterrarla entre sus brazos, eso no iba a ocurrir. Es una historia y podría inventármela, como todo lo que hago con mi vida, pero esta vez no.
Esta vez había que ser claras con la chica y decirle que se estaba pasando de ilusa. Así que la chica se colocó bien el abrigo y se dispuso a encontrar la maldita estación que la devolviera a casa y a la realidad, mientras las hojas le golpeaban la nariz y la voz de Marazu le calmaba los oídos.

La ruta de los colmaos.

No sé si preguntar,
probablemente sea mejor marcharme y no pensar,
hasta esperar el día en que termine de temblar y los termómetros revienten y la soledad quede conmigo cuando a mí me apetezca quedar, no habrá septiembre ni dolor ni fuego que apagar, solo miradas que alimenten como lo hace el pan, dentro de un cuento me reinvento y vuelvo a comenzar pero no sales tú.
Presiento la señal, puede estar lejos pero sé que un día ha de llegar, noto el reflejo en el espejo y miro para atrás, me quejo y me hago viejo en este instante que se va, todos los trenes que perdí ya no pasaron más, nada de lo que sucedió fue por casualidad, la lluvia todo lo apagó, no me llegó a mojar, tuve tu techo y en el pecho cosas que contar donde no sales tú.
Me cuesta respirar, partir de cero no es igual que volver a empezar, salir primero no es sinónimo de terminar, de cualquier modo nunca fui tus ganas de ganar y hablo de todo lo que no supe decir jamas, si de algo puedo presumir es de saber llorar, de desnudarme en las canciones que no escucharás y no teñir mi vida de un color superficial
No había nadie alrededor, todo era falta de valor. Y flores secas en macetas raras que nunca bajaba y noches sin control, sudor y reconciliación, y cuentos sin final donde no sales tú.
(Tu fiebre)

Ojalá que los dioses velen por ti,mis fantasmas te velan también. 
Que falles, que aciertes, que seas feliz y nunca me digas con quién.
Me inventé las medidas de tu maniquí,
los misterios de tu neceser.
Me decías que nunca decías que sí,
que nadie entendía por qué.
Haces bien...haces bien.
No te despidas ahora, ya estabas muy lejos ayer.
Haces bien, tienes motivos de sobra...
Haces bien.
Cuando bailen las fichas del dominó,
cuando el cuento termine al revés.
Si se agota la pila y se para el yoyó,
si decides quedarte de pié.
Haces bien, no te despidas ahora,
ya sé que no tengo que ver.
Haces bien, tienes motivos de sobra...
(Haces bien.)
El suave golpear de las gotas de lluvia en la cara. Preludio de andar toda la noche fuera de la cama. Ansioso de ti, borracho de vivir, cansado de ver puertas frente a mi nariz. Vencido sin tener un sitio a donde ir, buscándote en contra de mi. Costilla de Adán, futuro que quedó en el pasado. Entrar a matar, palabras de cañones recortados. Querer despertar aquello que al soñar hace la ficción toda una realidad. En el mismo lugar donde empieza el final, empeñe todo en olvidar... Desordenando formas de vivir, sigo tu sombra sin calma por todo Madrid. Contraataca el corazón. Huella que deja la necesidad, autopista rumbo hacia ningún lugar.... recuerdo crónico. Invierno de sol, qué pena de tormenta en verano. Ningún triunfador en esta guerra que ya ha terminado. Romper a llorar, me impide despegar, quizá por la mañana amaine el temporal. Quizá cuando me marche me quieras buscar, recuerdo crónico inmortal... Desordenando formas de vivir, sigo tu sombra sin calma por todo Madrid, contraataca el corazón. Huella que deja la necesidad, autopista rumbo hacia ningún lugar... recuerdo crónico. 
(Recuerdo crónico)



domingo, 30 de noviembre de 2014

Taquicardia.

Ahora mismo sé perfectamente qué es que te apetezca alguien.
Necesito convertir los kilómetros en centímetros en un segundo.
Necesito acariciar, besar... mirar en silencio.
Necesito callar, que suene música.
Una manta pero nada de frío.


viernes, 21 de noviembre de 2014

Reflexiones en standby.

Say something - Christina Aguilera and A great big world

Esos momentos de la vida en que te pones a pensar qué es la vida realmente. Qué es y cómo tiene que ser. Por qué es como es y como tendría que serlo. Naces sin manual de instrucciones en este mundo hostil, pasas multitud de pruebas desde el segundo cero en el que estás siendo configurando por la unión de dos perfectas células. Desde ese mismo instante, tu existencia pende de un hilo por la concatenación de miles, millones de casualidades que deciden ocurrir al mismo tiempo y de forma exacta y correcta para que en nueve meses, puedas salir a la vida y nacer. 'Dar a luz' es el término que se usa. Dar a la luz, la luz a la vida, la luz a esa nueva existencia que puede cambiar la vida de miles de personas con sólo dejar que ocurran, otra vez, una serie de casualidades.
¿Es eso la vida, en resumidas cuentas? Casualidades que deciden ocurrir de esa manera y no de otra que te establecen tanto como persona como ciudadano del mundo. Esas casualidades y ese destino son los que deciden tu escenario, que al salir de tu madre, puedas respirar y todo vaya bien; como primer acto.
El lugar que sea o un pueblecito de la sierra o un piso en el centro de la capital. En una 'desarrollada' Europa o en medio de una guerra injusta por dinero (como siempre) en Asia. Que tengas familia y que sea como es. Aceptarla porque es lo que te ha sido asignado y agradecer que tengas la oportunidad de aceptarla.
Que coincidas a lo largo de tu lento pero corto (y en tu rápido pero largo) crecimiento con todas aquellas personas y situaciones que te van formando como eres ahora mismo. El hecho de conocer a quien conoces, de cruzarte con quien te cruzas, de ilusionarte con quien te ilusionas, de rechazar a quien rechazas, de perdonar a quien perdonas y de besar a quien besas, es lo que te va a formar como TÚ y no como otro.
¿Y si has perdido esa oportunidad de ser de una manera por no haber levantado la mirada del móvil o por no haber cogido justo el metro que se te acaba de escapar delante de los ojos, de haber escogido un instituto que otro, una carrera que otra, una letra que otra...salir una noche de fiesta o no, decir sí o no a una pregunta...?
Tantas, tantas...TANTAS variables ocurren a cada segundo que sería imposible tratar de controlarlo todo.

Pero de las que podemos controlar... ¿por qué no tratar de alimentar esa presión del pecho con buenos momentos, con sonrisas, con educación, con bondad... yo qué sé, civismo, arte, humanidad?
No cuesta nada levantarse de buen humor. Ser feliz también es una actitud ante la vida y no un esperar a que llegue la felicidad. En realidad, yo por lo menos, tengo que pensar estar cabreada, si no, mi mente se vuelve a fijar en otros detalles que me hacen olvidar el motivo del enfado.

Pero el hecho de haber tomado todas las decisiones que has tomado en tu vida...¿te has dado cuenta de que eres único para ser ahora así? En muchos casos las tienen que tomar por nosotros, pero a mí me gusta la gente que tiene personalidad y se planta ante los dilemas con la cabeza alta y dice 'aquí estoy yo'.
Gente capaz de luchar, por sus ideas (sin destrozar las de los demás), por su libertad (sin que se convierta en libertinaje. Aunque desgraciadamente, es cierto que ''tu libertad comienza donde termina la mía''), por amor, incansable, hasta conseguirlo o si no lo consigues, tener a esa persona cerca siempre, compartir momentos y es que hay mil maneras de ser especial para alguien.

Soy de esas personas que no les gusta la monotonía, pero que la necesitan. Que no les gusta la soledad, pero la ansían muchas veces. Que aman el amor, pero no lo aceptan. Que saben odiar, odian y no pueden cambiarlo. Pero odian muy poco.
Soy intransigente por lo que me corre por la sangre cuando no entiendo algo, cuando algo no encaja con mis ideas y no logro concebirlo. Soy cabezota, vaya.

¡Pero vaya cacao de texto!
Me gustan cosas y otras no.
Podría decir que es un borrador que quiero publicar sabiendo que aún sigue en borrador. Como entregar un trabajo a lápiz con tachones.
Como recibir un piropo de alguien que no sabe utilizarlos de verdad.

¿Qué hago?
En fin.
''My mamma she told me don't worry about the size, cause every inch of you is perfect
from the bottom to the top.''




Diría que había empezado el texto en plan filosofía profunda sobre la perfección incomprensible de la naturaleza (que podría rellenar páginas y páginas y páginas de lo fascinante que me resulta) y ha terminado como tantas películas. Jodiendo el argumento y la historia por completo.




Buenas noches.

martes, 18 de noviembre de 2014

'Siestas II.'

Despierto con la luz del sol.
La luz despierta tu cuerpo, que te eriza el pelo y se te pone la piel de gallina.
Me pones la piel de gallina con un escalofrío notando tu piel en mi piel.
Misma reacción, distinta razón.
La luz calienta la sangre que corre bajo tus mejillas y colorea de melocotón el borde que subraya tus ojos.
No oigo nada más que el crepitar que imagino de los rayos sobre tu espalda. Me dispongo a caminar dando saltos sobre tus lunares. Con los dedos, haciendo sombras chinescas recorro tus músculos que descansan, hago un trombo en tu escápula y de golpe aparezco en tu hombro. Pasito a pasito llego a tu cuello. Tic, tic, tic.
Mis dedos se enredan entre tu pelo, se hunden, se sumergen tratando de llegar a tocarte el sueño.
Silencio.
Fijándome mucho, logro oír tu respiración. Profunda. Hace que subas y bajes a un ritmo que escucharía en todas las canciones de mi vida. Con cuidado, me cambio de sitio y me pongo enfrente de ti, con el sol golpeándote en la cara sacando tus perfecciones a la luz. Te observo lenta, violando tu intimidad ahora que tus ojos no me acechan y me intimidan impidiendo escrutar todos los detalles de tu cara.
Tus párpados descansan relajados, alguna legañita rodea una expresión de felicidad sutil que me hace sonreír. Tu nariz, un poquito torcida, te da un aire varonil estando despierto pero dormido resulta de lo más sensible, me dan ganas de saltar desde ese puente hasta tus labios, caídos hacia el lado derecho y babeando del gusto del sábado por la mañana.
Eres el despertar más ideal que pudiera poetizarse.

viernes, 31 de octubre de 2014

Y dulce como no pensé que habría algo.

Me encanta haber podido hacer realidad uno de mis 'sueñecitos'.
Hace un año o así escuché a Jorge Marazu por youtube y me lo quedé como muy... íntimo. La verdad, apenas compartí con nadie este descubrimiento por miedo a que criticaran lo hondo que me había llegado. Una bobada, pero yo lo sentía así dentro.
Así que cuando leí que ayer iba a tocar en Libertad 8, en Madrid... me dije '¿Por qué no?'. No dejé hueco al 'Y si...' que tanto me acusa desde siempre.
Y me aventuré y me senté en un café a leer mientras esperaba que terminara de ensayar y empezara el bolo.
Y me llegó tan dentro el chico... es un tio normal, con muy buenas letras ('Recuerdo crónico' es suya y la canta Sergio Dalma) pero súper humilde, muy tímido y con vergüenza de ponerse a cantar delante de extraños. Con un gusto de mediados del siglo pasado, con mucha personalidad y un corte de pelo muy propio.
Fui sola, sí. Fui sola a un concierto de un cantautor para no tener que decirme a mí misma 'tendrías que haber ido' dentro de un tiempo.
Y fui.
Y Jorge Marazu es un gran artista, eso os lo puedo asegurar.

Miedo - Jorge Marazu
Qué fugaz la juventud, imposible de parar. 
Cómo se escapó de entre tus dedos. 
Tanto tiempo de luchar, morir y resucitar. 
Creo que nada es de verdad y si me despierto, siento miedo. 

Miedo a reconocer que no me porto bien. 
Miedo a vivir, miedo a sufrir, miedo a perder. 
Miedo a subir al cielo de tu mano. 
Miedo a no verte más, miedo a la realidad. 
Miedo a vivir bajo las luces de la oscuridad. 
Miedo a que no contestes si te llamo. 
Miedo a pensar que tú mañana sentirás miedo. 

Fue difícil superar el cañón del que dirán, 
desgastando el calcio de tus huesos. 
Hay mentiras piadosas, que más da, 
la sangre no siente nada en realidad. 
Me recuesto a descansar y si me despierto siento miedo. 

Miedo a reconocer que no me porto bien. 
Miedo a vivir, miedo a sufrir, miedo a perder. 
Miedo a subir al cielo de tu mano. 
Miedo a no verte más, miedo a la realidad. 
Miedo a vivir bajo las luces de la oscuridad. 
Miedo a que no contestes si te llamo. 
Miedo a pensar que tú mañana sentirás. 

Asustado hoy, te siento aquí a mi lado y grito fuerte para no pensar.
Pero resulta tan difícil escapar del pasado, que me empuja de costado, 
y me hace tan difícil caminar. 

Hoy me resulta imposible escapar del miedo 
a reconocer que no me porto bien. 
Miedo a vivir, miedo a sufrir, miedo a perder.
Miedo a subir al cielo de tu mano. 
Miedo a no verte más, miedo a la realidad.
Miedo a vivir bajo las luces de la oscuridad. 
Miedo a que no contestes si te llamo. 
Miedo a pensar que tú mañana sentirás miedo.


Enredadera. (Apuntes y pespuntes)

Me da miedo la enormidad donde nadie oye mi voz.

Corazones solitarios giran por Libertad
buscando deseos de.
Las esperanzas frustradas un jueves de media tarde tras un café y un libro de verdad.
-Descanso-.
Es posible latir un corazón sin dueño
mientras Hemingway hace de las suyas.
Quizás lo debí pensar cuando huías...
que no todos tenemos el mismo sueño.
-Lo confieso-.

Lluvia de otoño sin nubes por el centro mirando a la ventana del abismo de tus pupilas
(asómate.)
Me asomé y me dejaste sin concierto. Pero yo sólo miré, qué digo...no, me abalancé.
Me lancé de cabeza sin saber
si lo salvaje advertía
lo cerca que estaba del final.
Que tantas veces tejiendo una red infinita...para qué.
Para precipitarme justo a la salida sin seguridad en la caída.

Tantas veces a este lado del río alejando supuestas molestias,
que al cruzarme para buscarte
esta vez soy yo la que estorba.
Qué ironía.
Novacaína, por favor. Cortita, sin hielo.


Dime si es verdad que la ilusión se puede perder camino de Libertad.



(Qué mierda de inspiración. De qué me sirve esto entonces si no me deja ni escribir. Qué asco.)

domingo, 26 de octubre de 2014

6 caricias.

"Por eso aún camino con la espalda doblada, porque hay cosas que se superan pero nunca se van del todo.

La historia de una niña que sólo quería que le quisieran.

Pasaban miles de cosas buenas, pero a veces, pasaban cosas y todas pasaban dentro. Siento que al nacer alguien metió en mi corazón un material demasiado endeble,
que mis sentidos estaban hechos de cristal de luna y mis sentimientos eran frágiles, como promesas a las 3 de la mañana.
Una niña de arcilla fresca, todo me dejaba profundamente marcada.
Uno de esos niños a los que después
les hace falta media vida para comprender
las consecuencias de aquellos desgarros
y la otra mitad para curarlos.
Los golpes siempre me dejaron demasiada huella, supongo que por eso desarrollé intolerancia a la frustración.
De algunos paisajes de mi infancia viene esta excesiva ternura que me acompaña,
que siempre creí una debilidad
y que con el tiempo comprendí que tal vez era una gran virtud,
una armadura contra la nieve."

-Apuntes sobre mi paso por el invierno- Marwan.

sábado, 25 de octubre de 2014

Otra vez, no soy yo la perfecta.

Estamos en la semana de la incertidumbre.
Pero esta vez, la inefabilidad ha llegado al campo del amor. Sí, ese horrible mandamás que tiene a medio mundo contento y a mí sólo me dio al nacer una capacidad infinita de amar...pero sin correspondencia. Y sí, y ser amada pero con amor fraternal y de amistad.
Y mi alma necesita algo más, necesita romper barreras por alguien, ser capaz de lo imposible por ver sonreír a una boca que le resulta tanto dulce como picante, ganas de morderla y acariciarla con la punta del dedo índice, durante horas.
Otra oportunidad ha volado por mi ventana de las cosas perdidas. Y otra vez, no es por mí.

Cuando no es que no creas en el amor, sino que el amor no cree en ti... ¿qué es lo que se hace?

Ese sentimiento de que te desgarras cuando te preguntas ''por qué no yo''. Cuando normalmente te gusta todo de la gente, sacas cosas buenas a todo el mundo, tiendes a plantearte la duda de ''¿quién me gusta?'' y haces la prueba de todos aquellos de los que piensas algo más que ''qué simpático'' y te imaginas besarte con ellos, una tarde de ensueño. Pues nunca encajan. Siempre hay un aissh.. que no encaja. Y ya llevas un tiempo rayándote, pensando qué haces con tu vida queriendo dar tanto amor y que no te guste nadie para dárselo porque tiene que llegarte dentro para poder dar todo de ti, para poder tener esa pasión y esa fuerza necesarias para que algo vuele...
Y de repente, te presentan a alguien que al principio te pasa hasta desapercibido. Reúne todas las características del cabrón que no quieres ni escuchar, típico plasta pelma al que le molan todas las tías y que va de fucker por la vida. Ni siquiera se fija en ti y un 'clic' ocurre en la noche. Una mirada más larga de lo establecido y ... hecho. Todas esas cábalas que habías estado teniendo sobre por qué no te gustaba nadie o si en realidad habías olvidado qué era que te gustara alguien pasaron al subsuelo de las cosas que no importan y la sangre fluyó hiperoxigenada hasta tu cerebro, las palpitaciones empezaron y conociéndote sabías que no había vuelta atrás: conexión.
Se puede conectar con mucha gente y de diversas formas, pero estas conexiones ocurren sin ni siquiera conocer al otro. Ocurren, sin más. Desgraciadamente no son tan bonitas como parecen porque les falta el elemento clave que haría que todo esto fuera un post de amor y no de descostura cardíaca: correspondencia.
Aaaaaah, mi amiga la correspondencia, esa hija de puta que me ha estado jodiendo la historia desde que vi por primera vez Notting Hill.
Digamos que este tipo de conexiones son de película, de esas por las que sientes que conoces a la otra persona y ni sabes sus apellidos. La conoces de unas horas, no más, pero podrías decir todo de él.
Pero yo tengo un problema y es que vivo todo con intensidad. Todo. Si río, la risa me da la vida, si lloro...el mundo me aplasta con toda la fuerza posible. Si me enfado.. no quieras estar cerca.
Y si me gusta alguien... puede parecer incluso que estoy enamorada, pero no. Yo sé que eso necesita algo más que dos miradas y un par de palabritas.
¿Alguna vez habéis soñado cómo sería vuestra cita perfecta y la persona perfecta? Yo tenía mil ideas en mente, entendedme, se van acumulando.
¿Alguna vez se os ha roto el corazón sin haberlo siquiera entregado? Es difícil. Sólo ilusionándose por cualquier chorrada es posible vivir esa mierda.
Pues imaginaos que vuestra cita perfecta, sirve de declaración de vuestro ''conectado'' ...a otra chica. Vuestro conectado vive a su aire, libre como un pájaro sin vistas a un nido que posar, como te había dicho. Hasta dos días después en que...'Oh, vaya, sorpresón': conoce a la pareja ideal para nidar.
FUCK YOU DESTINY.

Estoy harta de coger fuerzas para subirme a flote. Yo no quiero conformarme, no quiero estar con alguien porque ''luego me quejo de que no tengo a nadie detrás''. Yo quiero querer y que me quieran, no quiero ni solo querer ni que solo me quieran, porque esas relaciones me parecen injustas para alguien siempre, no quiero estar con alguien por estar, quiero poder dar todo de mí y que alguien quiera recibirlo todo de mí.
Y sé que si no siento esta conexión que sentí, no voy a poder hacerlo.

Y el hecho de siempre quedar relegada a un segundo plano porque nunca soy yo la que gusto, nunca soy yo la que llamo la atención, está desmembrando todo el ensamblaje de autoestima que debía formar desde adolescente, que nunca he sido la típica chica guapa que a todos encandila, nunca me han mirado al pasar y estaba sobrellevando que 'bueno, ya vendrá alguien a quien le guste'.
pero es que no quiero hacer daño a nadie, yo quiero estar con alguien y que los ojos no se me vayan a otro lado, que sus imperfecciones sean mi punto de encuentro para mis miedos, que no ser perfecto sea su encanto, que tenga inquietudes, discusiones, ganas de conocer...
Estoy harta de que siempre sea otra la perfecta pieza del puzzle. Nunca puedo encajar yo.

Yo qué sé, no tengo un hombre ideal porque no hay estereotipo el hombre que me gusta. Hay miles de hombres que me atraen sexualmente, pero quizá soy demasiado complicada para el amor y he nacido para no alcanzarlo.

Y mira que me jode. Porque sé lo que soy capaz de hacer por amor por mis amigos.
Y todo el mundo me ha dicho que por amor se hacen incluso más locuras.

Y que yo no quiero que me expliquen las cosas.
YO QUIERO VIVIR LO INEFABLE.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Vivir.

¿Nunca te has parado a pensar que hay cosas inexplicables en tu día a día? No puedes encontrar palabras que describan lo más mínimo lo que has sentido en un determinado momento, no hay ni siquiera algo con lo que puedas comparar y decir... imagínatelo así, así será como un cuento.
Ese es el por qué de la existencia de la palabra 'inefable'. Desde que en filosofía aprendí su significado, -aquello que no puede expresarse mediante palabras-, se me quedó grabado a fuego dentro. Como un resorte que hiciera 'clic' y encajara.
Había una palabra para expresar aquello que no se podía expresar con palabras. Mágico.

Esos momentos en los que te sientes triste de repente, sin venir a cuento, te sientes triste porque sí, comienzas a plantearte tu existencia, el porqué de todas las decisiones que has tomado y las que no te has atrevido a tomar para buscarle sentido a esa desesperación repentina. El llamado 'bajón inexplicable'... La tristeza inefable del alma.
Cómo sabemos que ese gesto no es una llamada de una vida anterior que nos indica un mal camino, que esto ya lo ha vivido nuestro yo pasado y que estamos volviendo a actuar de una forma que nos precipita al más vivo desastre...
O puede que tan sólo sea la forma del cuerpo de decir que es agotador estar pendiente de cada detalle con el fin de mantener despierta la fábrica de endorfinas de nuestro cerebro y que necesita un ratito de descanso, un parón de la realidad de color de rosa y nos devuelve al gris del presente, con matices rosa pálido que en esos momentos nos pasan completamente desapercibidos.

Esas cosas que te abren el pecho, que te hacen una herida desde dentro sin dolor pero con la fuerza y la sensación de que algo ocurre bajo la piel. Esa canción que te atrapa y no puedes dejar de escuchar, esa página de ese libro inmensamente aburrido que pasa a convertirse en tu favorito por un sólo párrafo, ese viaje que se te graba a fuego en la retina, esa película que hace que te identifiques más de la cuenta con la historia que representa o la lágrima de la actriz en el escenario que es imperceptible a los ojos de la fila 10 pero que te llega porque lo notas, porque tú estás subido allí arriba destrozándote la dignidad contra una pared de indiferencia. Esos 'no sé por qué's que marcan la diferencia entre lo que te gusta y lo que adoras, que nada tiene que ver con la calidad o el valor, si no con la conexión que te provoca... La pasión inefable del alma.

Esa persona que no conoces de nada más que de cinco, seis veces que la has visto. Un ratito en un transporte público o una noche en un paseo. Un encontronazo en un café o una fiesta entre amigos comunes. Esa persona que tiene mil cosas que criticas y que no soportas, que es contraria completamente a tu ideal, esa persona que te desajusta los planes de repente, que se adentra en tu vida con una mirada o una sonrisa, una caída de ojos sutil, una química que quizás (y lo más probable) solo la sientas tú, pero que te vale por dos. Esa persona que aunque no muestre ningún interés en ti, estarías dispuesto a pasar medio día entero mirándola y preguntando sin parar sobre su interior, no sobre su vida, porque notas algo, un fluir entre las huellas dactilares que te obligan a querer tocarle el pelo y callarte durante horas. Esa persona que hace que no entiendas cómo alguien que encaja a la perfección en lo que sería ''tu molde de pareja'' no sea quien acelera tu pulso y tu emoción y precisamente esa persona, que nada tiene que ver contigo, te haya hecho suspirar veinte veces seguidas... El enamoramiento inefable del alma.

Esas cosas que te explican y piensas que jamás serías capaz de hacer, pero que cuando las sientes son las emociones más extremas del universo. Esto lo voy a explicar en un sentido personal. En mi carrera, este año en concreto, estoy dando de forma explícita el embarazo. Si tú realmente te pusieras a pensar en todo lo que conlleva que una mujer se quede embarazada, pasando por el sexo (que anatómica y biológicamente es algo que, igual, si te paras a pensarlo, es un poco asqueroso), pasando por los días de incertidumbre, las náuseas, los vómitos, los cambios de humor, las hormonas, las estrías, el dolor, el peso, el insomnio, el cansancio, la disnea, la deformación del cuerpo... el parto. Destrozar una parte de ti, que te estiren, te corten, te arranquen... todo eso es para lo que estamos hechas. Pero... notar a alguien caminando contigo para hacer la cosa más inefable de todas: la perfección. La perfección de un ser humano, tanto biológica como psicológica, como socialmente. Esa incertidumbre que sentirán las mujeres expectantes de un positivo en un test de embarazo. Nueve meses de cambios asombrosos, ese primer movimiento en tu interior, ser capaz de soportar un grado de dolor muy superior a lo que un ser humano está preparado, una adrenalina sobrehumana para proteger a ... vida. La vida. Yo quiero sin lugar a dudas, ser capaz de lo imposible. Ser capaz... de esto.
La existencia inefable de la vida.

Todas estas cosas me hacen llorar, me hacen sufrir de impotencia ante la imposibilidad de alcanzar a comprender una mínima parte de todo. El universo, el tiempo, el destino, la perfección de la naturaleza, el orden lógico y asombroso de todo...
pero me hacen tener unas ganas inmensas de vivir para poder buscar la forma de sentir todo esto y que nadie tenga que explicármelas porque sé que no va a poder. 
Porque para saber qué es que algo sea inefable, sólo puedes hacer una cosa: vivir y buscarlo. Y vivirlo. Y sentirlo al máximo.


viernes, 4 de julio de 2014

Hasta siempre.

Cómo algo tan pequeño pudo hacerme tan feliz durante casi 6 años. Cómo una cosita tan fuerte, tan suavecita puede haberse ido sin despedirse, tan rápido y sin esperarse a darme un beso siquiera. 
Era diminuto pero tenía la capacidad de llenar todo el día si estabas triste y de alegrarlo aún más si estabas bien. Comer fruta implicaba guardar un trocito para el bichito. Ya no podré comer pipas y quedarme tan tranquila, sin pensar por un momento en que había alguien que me superaba en destreza y velocidad. Que me quería sin juzgarme, era amor incondicional. Me mordía porque le hacía de rabiar y a la mínima ya estaba cogiéndome el dedo con esas minipatas perfectas con deditos 
y lamiéndome a besitos con su pequeña lengua rosita.
Una personita que me quería guapa, fea, triste, contenta, con el pelo perfecto o recién levantada. Con unos kilitos de más, cantando, llorando, estudiando, durmiendo...
Ya nadie me va a dejar tesoros escondidos bajo los peluches, ni va a dormirse acurrucado entre las arrugas de mi pijama ni en mi capucha mientras no soy capaz de memorizar temas de la carrera. Nadie va a beberse el agüita del tarrito que tengo para humedecer la habitación ni va a ponerme nerviosísima si no oigo sus patitas recorriendo la cama por todos sus rincones y recovecos.
A nadie le quedará jamás bien llenarse los mofletes con cuatro avellanas. Nadie será tan pequeño y tan enorme para mí.
¿Quién se va a subir por mi pierna con las uñitas para girarse por la ropa y avanzar por mi piel con ese pelaje calentito y tu corazón de colibrí, a mil por hora?
¿Quién le va a sacear sonrisas a mi hermano, a mi madre, a mi padre, a pesar del miedo que te tenía?
Quién va a ser tan increíblemente guay y especial...
Mi pequeño Trinti. Mi monín, mi bichito. Mi ratita con pelo, mi chico fuerte, mi gordito, mi ardillo precioso.
Jamás podré olvidarte. El amor es imposible de borrar del corazón y tú te hiciste una casita con tu algodón y tus virutitas que nadie podrá ocupar.

Quizás alguien piense que soy exagerada. Pero nadie te ha tenido temblando entre sus brazos porque tenías miedo y ha conseguido acompasar tu respiración con la mía para sentirme tu heroína.
Pero en realidad desde que llegaste a casa, la vida me la salvaste tú.

viernes, 6 de junio de 2014

Desahogos.

¿Qué hacer cuando un día está todo fabuloso y al día siguiente parece que el mundo conspira contra todo lo que has construido? No es que ese día me levantara pesimista y lo viera todo desde un particular y deprimente punto de vista. No. Tiendo a considerarme una persona optimista que ve antes lo bueno que lo menos bueno. Digamos que incluso hay veces que me adelanto y me creo una expectativas erróneas sobre la gente que tienden a decepcionarme (muy a menudo, últimamente). Y lo peor de todo esto es que no puedo echárselo en cara a nadie porque la culpa de todo recae en mí. En esta cabecita imaginativa y desquiciante que me ha sido otorgada, que ni calla cuando estoy en silencio y me abruma a casa comentario, a cada detalle, a cada beso ajeno a mi piel o  a cada interés sin afecto que siento.
Tampoco es que le agrade verse rodeada de persona que considerándolas amigas, lleven tiempo planteándose cómo decirte lo mal que estás haciendo las cosas como colega. Eso duele en lo más profundo. La impotencia de tener la culpa de cosas que ni siquiera entiendo que he hecho. La impotencia de jamás acertar, la impotencia de no estar en el momento adecuado en el lugar adecuado. La persona siempre peude ser adecuada (menos yo).

Tampoco es que le esté viniendo bien a mi pobre y debilucha autoestima el hecho de que una persona que algo tiene que me ha hecho quererla más de lo necesario (pero gracias a que haya sido también menos de lo que imagináis), que esta persona en cuestión, sea increíblemente simpática, atenta y graciosa con todo el mundo que conoce excepto conmigo, con quien apenas dirige cuatro palabras en comparación con los detalles que puedo llegar a contaros sobre él. Ha llegado incluso el punto de que ni siento celos (esa amarga gilipollez de la que hemos sido dotados: celos de lo que no es ni mínimamente tuyo), ni celos porque sus labios besen otro labios mucho más bonitos y colocados en un cuerpo más genéticamente atractivo. En fin.
Volviendo a la persona anterior a esta. ¿Cómo puede alguien hacerte creer que es tan amigo tuyo cuando en realidad está esperando el momento perfecto (porque antes podría distraerte de tus estudios y que suspendas...en fin) para soltarte todo lo que te echa en cara, que es tu culpa que no tengáis la relación que ese amigo esperaba? Lo siento mucho, pero estas cosas son superiores a mí.

Luego ya soy yo solita la que me hundo, viendo dos veces a una persona e imaginándome cómo será fuera del ámbito en que le ''conozco''. Sé quién es, cómo se llama y que le gusta rapear. Claro, llega el día dela despedida y Sandra pretende una película de Hugh Grant y aparece un documental de la 2. La cruda realidad, vaya.
Supongo que el problema de todo esto radica en las enormes expectativas que le doy a la gente cuando la conozco. O que yo no me veo tan fea cuando me levanto.

Pero no todo es malo.
Es cierto y pongo en el fuego la mano por varias personas que hacen de mis días algo mágico. Me dan als ganas de vivir. (Y sí, pongo la mano en el fuego. Confío y reconfío)


A todos esos, gracias.

viernes, 25 de abril de 2014

Esa estrella que dudas si es avión, pero no se mueve.

After the storm - Mumford and sons

Frente a mí una estrella
siempre brillante, siempre titilante.
Quién diría que es estrella
y no un gran astro en el presente
tan lejano que incluso puede
que su existencia llegara al fin
y por la distancia inimaginable
su incansable luz llegue hasta mí.

Qué curioso, ¿no?; que seamos capaces
de ver el pasado con tan solo alzar la vista al cielo,
estrellado.
Quién discute entonces que no son nuestros fantasmas
que nos velan, nos aguardan
disfrutando de esas cosas que tan solo en vida pasan
qué injusticia, si lo piensas.
Qué injusticia, si te marchas.
Estrella, no me dejes.

Eres mi ruta hacia nunca jamás.

domingo, 20 de abril de 2014

La perfección de lo imperfecto.

No seré tu luz de luna que miras absorto hasta que caen tus párpados a los brazos de Morfeo.
No seré los largos y fuertes cabellos dorados que necesitas ensalzar como un tesoro de valor incalculable.
No seré esos ojos en los que te bañas y te ahogas, ni esos azabaches que reflejan tu alma como un espejo nacarado, ni siquiera esmeraldas. Ni coca cola. Ni siquiera.
No seré esa delicada piel blanca como la luz del alba, que te despierta con su dulzura y perfección.
No seré esas perlas que de alegría llevan la firma, ni los frutos rojos de la pasión serán mis labios empapados de amor.
No seré esos tobillos delicados que se esconden bajo el vuelo de un puro e impoluto vestido digno de una duquesa, condesa o incluso, celestial.
No seré esa risa que ilumina tus mañanas acompañando el canto de los gorrioncillos.
No seré delicadeza.
No seré ángulos recónditos que aguarden un beso inesperado.
No seré de Bécquer, porque está muerto desde hace siglos.
No seré tampoco de Velázquez o de Lacroix.
No seré de Neruda ni de Da Vinci.
Digamos que no seré de Sabina ni tampoco de Dylan. Ni de Blunt. ¡Ni de Ubago siquiera!
No seré de la última hoja del cuaderno de un adolescente en secundaria.
No seré del rayo de sol del atardecer en un viento que levante las hojas y tiña todo de los tonos rojos, ocres y amarillos del otoño.
No seré la sirena de la playa paradisíaca.
No seré la taza de café (té) humeante que sostienes entre las manos por la fría nevada que te ha atrapado en una casa.
No seré Work song tirada a tu lado en la cama con un edredón por encima.
No seré una noche sin contaminación lumínica adorando la vía láctea.
No seré una escultura de Afrodita, ni de Venus (no, la de Waldorf tampoco)
No seré una Mrs Darcy, ni siquiera una Miss Bennet.
No seré una voz bonita. No seré una Marilyn Monroe o Ava Gardner.
No seré una caricia en la espalda como el tacto de una pluma.
No seré un helado de menta con chocolate.
No seré un pitillo de vainilla.
No seré un salto desde las alturas.
No seré una palomita que ha quedado a medio estallar.
No seré una pasión por descubrir.
No seré una caricia escondida en un mechón de pelo suelto de su oreja que pide orden.
No seré un beso robado con química.
No seré una captura de la felicidad con una cámara.
No seré una pared llena de fotos, dibujos, luces, detalles, papeles.
No seré una tarde con una manta viendo una película en el sofá.
No seré el primer disco de Mumford and sons.
No seré Hallelujah de Cohen versionada por Jeff Buckley.
No seré una lágrima o una gota de sudor en un concierto. Tampoco una garganta destrozada por los gritos.
No seré una poesía, ni un relato corto. Ni una novela de Zafón o García Márquez.
No seré Midnight in Paris.
No seré los felices años veinte.
No seré una nota escondida para que la encuentres al salir de casa para empezar un nuevo día.
No seré un amor fugaz de metro.
No seré un ''en otra vida, hubieras sido tú.''
No seré una ópera en la Fenice de Venecia o en la Scala de Milán. En el siglo XVIII.
No seré Venecia de noche, ni Florencia de día.
No seré Madrid, ni Londres, ni Barcelona, ni Amsterdam, ni Brujas, ni ...
No seré un viaje alrededor del mundo entero.
No seré la historia de Egipto. Ni la mitología griega.
No seré la catedral de Colonia. Ni Nôtre-Damme.
No seré Juno. 
No seré un amanecer de día azul con nubes contaminadas, dando colores inimaginables.
No seré un solo en un concierto.
No seré éxtasis.
No seré la colonia que te hace girar por la calle al reconocerla.
No seré la inquietud de la adrenalina.
No seré Shakespeare. No seré Julieta Capuleto.
No seré un viaje improvisado a ninguna parte.
No seré una ardilla lavándose con zumo de naranja. 
No seré la incertidumbre y el ahogo que surge al pensar qué hubo antes de nacer, qué habrá después de morir, qué son los sueños o por qué tenemos déjàvus.
No seré la respuesta a la divinidad.


No seré la vida. No seré la muerte.

Pero sobre todo, no seré la nada. No seré quien no soy.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Inefable:

''Inefable: que no puede expresarse con palabras, que es imposible a la razón describirlo.''

Inefable.

Otro día que no tenga que estudiar tanto (por vaga en semanas anteriores, pero vamos, porque soy así de siempre, no sé de qué me quejo, la verdad) os pongo mi casi perfecto día de cumpleaños. 
Y digo casi porque no me gustan las cosas perfectas. Es lo más bonito que hay, que siempre haya un grado de superación y mejora, ¿no?
Pero eso sí, fue un día inigualable.

El caso, que hoy no voy a hacerlo. Hoy es el día de papín y voy a poner mis dos poesías favoritas (bueno, la segunda es un fragmento de una obra de teatro, pal' caso, ''mi fragmento de teatro favorito'')... para él, es que es mi papá, no tengo palabra más bonita que dedicarle que esa.
Papá.
Te quiero.

''Hoy es siempre todavía.''
Antonio Machado

“…Un juramento hecho de cerca;

un subrayado de color de rosa

que al verbo amar añaden; un secreto

que confunde el oído con la boca;

una declaración que se confirma;

una oferta que el labio corrobora;

un instante que tiene algo de eterno

y pasa como abeja rumorosa;

una comunión sellada encima

del cáliz de una flor; sublime forma

de saborear el alma a flor de labio

y aspirar del amor todo el aroma.” 

Poema del beso, ''Cyrano de Bergerac'' de Edmond Rostand

lunes, 10 de marzo de 2014

Ojalá la pluma de mi papel fuera tan libre como las plumas del pájaro que se posa en tu ventana cada noche y te observa soñar.
Ojalá esta tinta fuera capaz de cambiar tu sangre y que llegara a tu forma de mirarme y poder, por fin, amanecer.
Tres segundos de sonrisa me valen para ignorar media vida huyendo o cien años llorando.

De repente.

Si loca significa vivir cada instante como una exaltación de alegría, si significa soñar sin medida, desde que me levanto hasta que me acuesto, y luego por la noche he gastado tanto el sueño que no sueño, sino que sólo descanso, y ni siquiera. Si significa que me entusiasmos por las nimiedades que otros consideran...si significa eso, llámame loca...

Porque estoy de acuerdo.