sábado, 25 de octubre de 2014

Otra vez, no soy yo la perfecta.

Estamos en la semana de la incertidumbre.
Pero esta vez, la inefabilidad ha llegado al campo del amor. Sí, ese horrible mandamás que tiene a medio mundo contento y a mí sólo me dio al nacer una capacidad infinita de amar...pero sin correspondencia. Y sí, y ser amada pero con amor fraternal y de amistad.
Y mi alma necesita algo más, necesita romper barreras por alguien, ser capaz de lo imposible por ver sonreír a una boca que le resulta tanto dulce como picante, ganas de morderla y acariciarla con la punta del dedo índice, durante horas.
Otra oportunidad ha volado por mi ventana de las cosas perdidas. Y otra vez, no es por mí.

Cuando no es que no creas en el amor, sino que el amor no cree en ti... ¿qué es lo que se hace?

Ese sentimiento de que te desgarras cuando te preguntas ''por qué no yo''. Cuando normalmente te gusta todo de la gente, sacas cosas buenas a todo el mundo, tiendes a plantearte la duda de ''¿quién me gusta?'' y haces la prueba de todos aquellos de los que piensas algo más que ''qué simpático'' y te imaginas besarte con ellos, una tarde de ensueño. Pues nunca encajan. Siempre hay un aissh.. que no encaja. Y ya llevas un tiempo rayándote, pensando qué haces con tu vida queriendo dar tanto amor y que no te guste nadie para dárselo porque tiene que llegarte dentro para poder dar todo de ti, para poder tener esa pasión y esa fuerza necesarias para que algo vuele...
Y de repente, te presentan a alguien que al principio te pasa hasta desapercibido. Reúne todas las características del cabrón que no quieres ni escuchar, típico plasta pelma al que le molan todas las tías y que va de fucker por la vida. Ni siquiera se fija en ti y un 'clic' ocurre en la noche. Una mirada más larga de lo establecido y ... hecho. Todas esas cábalas que habías estado teniendo sobre por qué no te gustaba nadie o si en realidad habías olvidado qué era que te gustara alguien pasaron al subsuelo de las cosas que no importan y la sangre fluyó hiperoxigenada hasta tu cerebro, las palpitaciones empezaron y conociéndote sabías que no había vuelta atrás: conexión.
Se puede conectar con mucha gente y de diversas formas, pero estas conexiones ocurren sin ni siquiera conocer al otro. Ocurren, sin más. Desgraciadamente no son tan bonitas como parecen porque les falta el elemento clave que haría que todo esto fuera un post de amor y no de descostura cardíaca: correspondencia.
Aaaaaah, mi amiga la correspondencia, esa hija de puta que me ha estado jodiendo la historia desde que vi por primera vez Notting Hill.
Digamos que este tipo de conexiones son de película, de esas por las que sientes que conoces a la otra persona y ni sabes sus apellidos. La conoces de unas horas, no más, pero podrías decir todo de él.
Pero yo tengo un problema y es que vivo todo con intensidad. Todo. Si río, la risa me da la vida, si lloro...el mundo me aplasta con toda la fuerza posible. Si me enfado.. no quieras estar cerca.
Y si me gusta alguien... puede parecer incluso que estoy enamorada, pero no. Yo sé que eso necesita algo más que dos miradas y un par de palabritas.
¿Alguna vez habéis soñado cómo sería vuestra cita perfecta y la persona perfecta? Yo tenía mil ideas en mente, entendedme, se van acumulando.
¿Alguna vez se os ha roto el corazón sin haberlo siquiera entregado? Es difícil. Sólo ilusionándose por cualquier chorrada es posible vivir esa mierda.
Pues imaginaos que vuestra cita perfecta, sirve de declaración de vuestro ''conectado'' ...a otra chica. Vuestro conectado vive a su aire, libre como un pájaro sin vistas a un nido que posar, como te había dicho. Hasta dos días después en que...'Oh, vaya, sorpresón': conoce a la pareja ideal para nidar.
FUCK YOU DESTINY.

Estoy harta de coger fuerzas para subirme a flote. Yo no quiero conformarme, no quiero estar con alguien porque ''luego me quejo de que no tengo a nadie detrás''. Yo quiero querer y que me quieran, no quiero ni solo querer ni que solo me quieran, porque esas relaciones me parecen injustas para alguien siempre, no quiero estar con alguien por estar, quiero poder dar todo de mí y que alguien quiera recibirlo todo de mí.
Y sé que si no siento esta conexión que sentí, no voy a poder hacerlo.

Y el hecho de siempre quedar relegada a un segundo plano porque nunca soy yo la que gusto, nunca soy yo la que llamo la atención, está desmembrando todo el ensamblaje de autoestima que debía formar desde adolescente, que nunca he sido la típica chica guapa que a todos encandila, nunca me han mirado al pasar y estaba sobrellevando que 'bueno, ya vendrá alguien a quien le guste'.
pero es que no quiero hacer daño a nadie, yo quiero estar con alguien y que los ojos no se me vayan a otro lado, que sus imperfecciones sean mi punto de encuentro para mis miedos, que no ser perfecto sea su encanto, que tenga inquietudes, discusiones, ganas de conocer...
Estoy harta de que siempre sea otra la perfecta pieza del puzzle. Nunca puedo encajar yo.

Yo qué sé, no tengo un hombre ideal porque no hay estereotipo el hombre que me gusta. Hay miles de hombres que me atraen sexualmente, pero quizá soy demasiado complicada para el amor y he nacido para no alcanzarlo.

Y mira que me jode. Porque sé lo que soy capaz de hacer por amor por mis amigos.
Y todo el mundo me ha dicho que por amor se hacen incluso más locuras.

Y que yo no quiero que me expliquen las cosas.
YO QUIERO VIVIR LO INEFABLE.

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