viernes, 20 de febrero de 2015

Era posible más felicidad. Sí.

Por fin.
Por fin aparece en mi vida de sopetón y sin previo aviso un inefable con todas las letras.
Hay veces en que son verdad los tópicos del amor. Las mariposas, la presión en el pecho, el corazón a mil por hora, la sonrisa inexplicable... etc.
Podría seguir durante horas intentando explicar qué es lo que me pasa y seguir sin palabras suficientes para expresar lo que me ocurre por dentro. Que suene cursi, que suene moñas, es que me importa una mierda, me da tan igual lo que los demás puedan pensar de mí a estas alturas... yo quiero sentir.
Y anoche pude decir sin miedo y sin ningún tipo de lugar a dudas a mi media mandarina, el discursito de Quim Gutiérrez en 'Primos':

''Te prequiero. No te digo que-te-quie-ro, porque es pronto y te vas a asustar. O sea, más. Por eso te digo que te prequiero. Que te prequiero mucho.''

Y tengo tantas cosas en la cabeza y en las manos y en el pecho y ... quiero tirarme horas acariciándole, sin hablar, incluso sin música. Mirándole y punto, nada más. Porque es guapísimo, porque tiene la sonrisa más bonita que he tenido cerca... tantos porqués que no puedo ni decir porque ni yo misma lo entiendo. Son porque sí.

Gracias. Gracias. Gracias. Gracias a quien sea que tenga que dárselas, a él por envalentonarse, a mi Marlene por ser nuestro punto común, a las mandarinas y al invierno. Al 2015 y a las distancias cortas. A Carabanchel, a mis amigas.
A todo.
A los que me han dicho que no. Os lo agradezco a los que más. Gracias por ser mis noes.

Por esperar a que llegara el sí rotundo con 'Fantasia on Greensleves' en el iPod.

Soy muy feliz. Muy muy feliz.

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