martes, 17 de febrero de 2015

Días grises.

Llevo tres días pensando.
Tres días pensando que me da cierta rabia que todo el mundo espere que siempre tenga la ilusión en la boca y la alegría desbordante. Me da rabia pensar que a la Sandra triste nadie la quiere aguantar porque la gracia de estar con Sandra es que te quite las penas. Pero también necesito que me consuelen y que me digan cosas bonitas porque sí, sin pedirlas o sin ser respuesta de alguna mía. También necesito que me digan todo con un abrazo y que no sea yo la que ha ido a buscarlo.
También quiero recibir mensajes inesperados y que me hagan tonterías. Es lo malo que tenemos la gente excesivamente tierna... que necesitamos ternura.
Pero Sandra también tiene penas. Sandra está en uno de sus mejores momentos, ha encontrado a una persona brutal que la corresponde y tiene miedo ya y acaba todo de empezar.
Está con gente brutal en las prácticas de enfermería y aún así, lleva tres días apesadumbrada.
Se ha envalentonado y ha hablado con un artista a quien admira y aún así, no tiene la alegría en el cuerpo.
Estoy en esos días en que necesitas estar triste, necesitas ver la vida un poco gris y derrumbarte, dejar descansar a los músculos que te mantienen en pié constantemente luchando contra la implacable fuerza de la gravedad. Dejarte caer y llorar. Soltar en lágrimas todos los pensamiento negativos que te oprimen la garganta y dejar sólo espacio a las mariposas.
No quiero que las expectativas que se me han formado durante 20 años de lo que es tener novio me jodan la cosa más bonita que tengo. Pero me es inevitable.
tengo miedo. Y no me da vergüenza admitirlo. Pero no tengo miedo de nadie ni de nada más que de mí misma, miedo de lo que es capaz de elucubrar mi mente y miedo de no sentir como creo que debo sentir. Miedo de perder algo o miedo de no hacer feliz. Miedo de no ser como esperan que sea o miedo de ser devorada por la realidad.
Miedo de no estar a la altura, miedo de agobiar, miedo de cansar... ''miedo a reconocer que no me porto bien. Miedo a vivir, miedo a sufrir...
Miedo a que no contestes si te llamo, miedo a pensar que tú mañana sentirás miedo.''


Yo que sé. ¿Puede dar miedo llegar a ser más feliz?



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