Corazones solitarios giran por Libertad
buscando deseos de.
Las esperanzas frustradas un jueves de media tarde tras un café y un libro de verdad.
Es posible latir un corazón sin dueño
mientras Hemingway hace de las suyas.
Quizás lo debí pensar cuando huías...
que no todos tenemos el mismo sueño.
-Lo confieso-.
Lluvia de otoño sin nubes por el centro mirando a la ventana del abismo de tus pupilas
(asómate.)
Me asomé y me dejaste sin concierto. Pero yo sólo miré, qué digo...no, me abalancé.
Me lancé de cabeza sin saber
si lo salvaje advertía
lo cerca que estaba del final.
Que tantas veces tejiendo una red infinita...para qué.
Para precipitarme justo a la salida sin seguridad en la caída.
Tantas veces a este lado del río alejando supuestas molestias,
que al cruzarme para buscarte
esta vez soy yo la que estorba.
Qué ironía.
Novacaína, por favor. Cortita, sin hielo.
Dime si es verdad que la ilusión se puede perder camino de Libertad.
(Qué mierda de inspiración. De qué me sirve esto entonces si no me deja ni escribir. Qué asco.)
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