Definitivamente, cuando estoy agobiada y estudiando es cuando más me apetece desahogarme. Hablar, sin más.
Tampoco creo que tenga a nadie que quiera aguantar estas chapas de emociones y frases manidas de tanto repetirlas, así que me viene bien que haya mantenido esto. Tampoco me apetece mucho que me contesten, simplemente soltar lastre.
Sinceramente, siempre que tengo algún examen importante, a estas alturas de la partida me siento estúpida. Estúpida, no por falta de inteligencia, sino por falta de madurez, responsabilidad, más bien. Soy bastante fácil de distraer cuando algo me aburre soberanamente y desde siempre sentarme a estudiar una cantidad ingente de materia me ha puesto los niveles de interés en el subsuelo. Odio estudiar. Adoro aprender. Me encanta saber cosas, ser consciente de lo ignorante que soy para poder subsanarlo con ganas y curiosidad. Pero odio llevar un plan de estudios, más que nada porque jamás he sido capaz de cumplirlo. Soy bastante torpe con lo de la voluntad y la perseverancia.
El problema es que a estas alturas, como decía, pues tengo sentimientos bastante negativos. Que si ya lo sabías, que esto deberías llevarlo ya aprendido de sobra y solo tendrías que estar repasando, que no te va a dar tiempo material (ni espiritual), que va a sacarlo el resto y tú no por, sencillamente, irresponsabilidad, que has dejado de hacer muchas cosas por estar encerrada haciendo NADA más que pensar en mil historias...
Si suspendo, me lo mereceré, pero como siempre, me cabrearé, me ofuscaré, me flagelaré por no ser lo suficientemente inteligente como para sacarlo sin estudiar. Soy demasiado creída, me doy cuenta en ocasiones así y nada, que no aprendo ni recibo curas de humildad ni nada. Qué desastre.
Entre eso y que se acerca el 30 de Enero la verdad es que no me esperan unas semanas muy halagüeñas...
Haríamos tres años. Tres y siento a la vez rabia y pena. Rabia por no poder quedarme ahí y ser feliz y pena porque te sigo queriendo y dejarlo ha sido la cosa más triste que me ha pasado en mucho tiempo.
En fin.
Ahora estoy feliz en ese aspecto. Te echo de menos, por supuesto. Es inevitable y más siendo como soy yo. Pero es verdad que estoy sintiendo cosas... diferentes. Diría bonitas porque lo son, son bonitas. También diría raras porque esta vez estoy un poco con pies de plomo. Lógico, por otra parte.
¿Miedo? No lo sé.
¿Que sigo sin creer en estas situaciones de no saber muy bien cómo se está con alguien? Sí. Y estoy siendo incongruente conmigo misma, sigo pensando que o lo apuestas todo por ese pálpito o no jodes la marrana, pero estoy un poco cobarde con muchas ganas de dar amor y que me quieran. Porque además es un chico por el que merece la pena saltar sin red esperando no caer al vacío, ¿sabes a qué me refiero? Parece de piedra, pero en el fondo busca que se le curen las heridas. Y el amor es quien lo consigue, lo malo es que ahora mismo pues no soy quien decide.
Estoy hecha de cariño, qué le vamos a hacer. Esperemos que no haya mucho daño.
Me he borrado las redes sociales del móvil hasta el día del examen, ¿surtirá efecto?
-Falling slowly - Glen Hansard
-Hemicraneal - Estopa (para sufrir un poco más, ácido de mandarina a la herida abierta)
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