sábado, 9 de diciembre de 2017

20.11.2017

''Inefable: Del latín ineffabilis 'indecible' 1.Adj. Que no se puede explicar con palabras.''

Llevo mucho tiempo utilizando esa palabra, desde que la descubrí, para señalar aquellos sucesos y situaciones extraordinarias que me hacían estallar el corazón de felicidad/placer/gusto y no era capaz de expresar más allá de una reiteración con vocabulario mediocre del hecho mismo.
Pero he sufrido dos momentos en que esa 'inefabilidad' (una patológica, otra no) me ha dado de lleno y en no mucho tiempo precisamente.
La primera, mi crisis existencial acompañada de una constante y continua ansiedad. Lo peor que recuerdo, la más asquerosa sensación del mundo: ahogarte, caer a un vacío de inseguridad e incomprensión, debilidad extrema, vulnerabilidad... y no tener las palabras para decirlo. 
No quiero ahondar mucho en ella.
La segunda, recientemente. Realmente no es una 'inefabilidad' al uso, porque puedo expresarme y uno no sabe el lujo que es pero me siento como si lo fuera. 
Tengo el corazón roto, por todos los vértices por donde estuviera cosido, se ha desgarrado.
¿Es posible romper un corazón que ya está roto? ¿Cuántas veces? ¿Ahoga pero no mata? ¿Mueres pero no desapareces? ¿POR QUÉ?
Ni siquiera escribiendo me atrevo a asumir la realidad. Es fea, vacía, triste, fría, insípida, agobiante, desesperanzadora, dolorosa, martirizante.

He perdido el amor. 
'Pasearé en un cielo sin estrellas esta vez tratando de entender quién hizo un infierno el paraíso.'
Y tomé yo la decisión de soltar.
'Pusiste todo el corazón, al final todo salió mal, el corazón se equivocó pero tu amor era verdad... la realidad puede pesar dentro de ti.'
Algunas de las personas a las que he podido contarlo me han preguntado que por qué lo he hecho.
A algunas se lo he contado, a otras no.
Por varios motivos, entre ellos el principal: me cuesta entenderlo a mí, como para tratar de explicarlo.

Sentir que ya no eres capaz de recibir la luz de los ojos que te iluminaban, que no sientes igual las caricias, que los abrazos son más bien reconfortantes que dos corazones latiéndose, que los detalles negativos se vuelven montañas inexplicablemente...
Es horrible. Porque yo no quería irme de ahí. Era mi sitio preferido de este mundo. Simple y llanamente: era amor. Era mi amor, mi confianza, mi respeto, mi certeza, mi olor, mi suavidad, mi mandarina, mi esperanza, mi desquicio, mi lengua propia, mi sonrisa maravillosa.
Pero TENÍA que irme de ahí. 
¿Qué pasó? ¿Qué coño pasó para que todo eso fuera incómodo en vez de mío?
Aún me duele pensar en la injusticia cometida por la realidad.
Porque que alguien me diga si es o no injusto que no funcione algo cuando dos personas se quieren, de verdad.

'¿Y si en lugar de querernos tanto probamos a querernos bien?'
¿Fue quizá esta la razón? A pesar de que el amor nos da de golpe sin esperarlo y no lo podemos controlar ni aún cerrando los ojos (incluso ahí se concentra)... no hay instrucciones. Ni tampoco se puede controlar que se vaya. Lo hicimos como supimos, yo sé que tengo la conciencia tranquila de haberme entregado al 101% en esto. Mi corazón lo sabe. A ese no se le puede mentir.

'Quizá tenía que pasar, no es justo pero sólo así se aprende a valorar'.
Valoro cada minuto que pasé con Pablo. Me revienta haberle perdido de mi vida, era (es) mi persona favorita de este planeta. Con sus más y sus menos, con todo. Eso dado por sentado.
Cruzármele está siendo una tortura, mi corazón se desboca dolorido y me dice que huya de allí, que o le abrazo o me rompo. Y, obviamente, me estoy rompiendo.

Yo sé que esto pasará, todo el mundo me lo dice y sé que es verdad. Pero tampoco quiero que se pase. No quiero dejar de querer a Pablo, a pesar de que ya no pueda ser igual. Es mi persona favorita, joder, es que no quiero. Aún siento como si así estuviera traicionándole a pesar de que ya no soy nada suyo, más que un recuerdo.
Y ahora un mal presente. Una pesadilla. Un dolor incontrolable que sube por la garganta y te hace querer estallar en mil pedazos. Y eso, por mí.

Pero también pienso en mí. Y no es por mí. Es por los dos. Yo he tomado la decisión porque no podía seguir pero...el amor es cosa de dos. Y si no ha funcionado no ha sido ni por uno ni por otro si no por los dos.
Me da rabia pensar que quizá no fuéramos compatibles como pareja pero sí como amigos.
Me da mucha rabia. Pero al menos, si llegamos a poder ser amigos... podré verle crecer, disfrutar, ser feliz, cambiar, hablar, pensar, reír... podré seguir disfrutando de él. 
A distancia. 
Pero pensar en un mundo sin él... es algo para lo que mi existencia definitivamente no está preparada.


Citas de canciones:
-Si tú no estás - Rosana
-No dejes de soñar - Manuel Carrasco
-Poema de Marwan
-Vivir - Rozalén y Estopa


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