Cierto sol en un brillante día de preprimavera me dijo que soy hipócrita con mi corazón.
Autohipocresía. Difícil término, imposible explicación.
Ahora mismo no hay amor con firma en mis venas, estoy fría, ni siquiera sentí como debería los besos que me regalaron inconscientes hace unos días. Me decepcioné a mí misma, no por la compañía, la cual era más que excepcional, sino por mi reacción. No soy esa chica que creía, o sí. No puedo estallar de amor de golpe y porrazo. A mí un cuerpo escultural me gusta, pero de momento no me provoca ...nada dentro, seré rara, no siento lo que debería. No hay excitación explosiva, no.
Un chico con el corazón roto que no sabe coserlo que cree que la máquina reparadora está en una conducta de deseo sin amor. No...amigo, no. Ahí no radica y estás haciéndote tanto daño...
Tú eres más que alcohol, eres más que sexo, eres muchísimo más que físico y rollo sin compromisos.
Eres corazón en tu mayoría, eres música, eres deporte, eres arte, eres gracia, eres magia, eres ese qué sé yo que tiene tan poca gente que necesitas estar a su lado, que te dan buenas vibraciones.
Eres personalidad, eres orgullo, eres inteligencia, eres humildad, eres contradicción.
Eres esa clase de persona por la que te enfadas si le pasan cosas malas y por la que te alegran el día si le pasan cosas buenas.
Por eso no me enfadé contigo, no puedo. Yo me enfadé con el alcohol.
Pero como ya he dicho anteriormente, tú no eres alcohol.
Tú eres ese gran chico dormido a mi lado soñando con una estrella siempre en estado de espera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario