Dificultad. Para todo.
Complejos.
Ojalá ser mala por un día. Ojalá besar sin consecuencias.
Ojalá el amor fuera sencillo.
Ojalá jamás lo sea.
Ojalá saber qué es el amor, que en realidad nadie lo sabe.
En realidad todos lo sabemos.
Ojalá un cuerpo perfecto para fijarse en mi alma.
Ojalá enamorar con la mirada.
Con una sonrisa.
Con una cinta de canciones que me recuerdan a alguien que ni siquiera estoy segura de quién es.
Ojalá un bombón en tu boca derrita la presión en mi pecho.
Ojalá no existieran las imperfecciones.
Ojalá nadie fuera perfecto.
Menos mal que nadie es perfecto.
Roces intencionados que son chispas a un lado y a otro cariño.
Ojalá no fueras quien eres.
Gracias por serlo.
Ojalá fueras un desconocido conocido de alguien que no me importa.
Ojalá me gustara correr.
Correr por gusto y no por juego.
Tic tac, demasiado rápido, tic tac, cosas que nunca sabré.
Ojalá a escondidas bajo la lluvia, sin distancia en la misma ciudad.
Ojalá tuviera fotogenia.
Ojalá viajar sin previo aviso sin rumbo y sin necesidad de dinero.
Ojalá un edredón, detención del tiempo y amor.
La amistad superior a los quizás.
Los quizás no llevan a nada.
Menta.
Chocolate.
No, no más. Luego te derrumbas.
Ojalá un vestido bonito. No, ojalá un cuerpo bonito.
Ojalá buenos médicos.
Ojalá 2014 casi perfecto.
Odio este país.
No, odio a la gente que gobierna este país.
Adoro este país.
Adoro a la gente que ha aparecido en algún instante de mi vida.
Incluso a las que se han marchado. Sin forcejeos.
Odio las películas de miedo.
Me encantan las canciones de amor, de desamor, las historias, las películas, las fotografías, los besos, las risas, las manos, la música, las notas, los ojos, los labios, el pecho, el cuerpo humano.
Amo y odio a la vez todo aquello que no alcanzo a comprender, que me hace sentir insignificante.
El universo, la naturaleza, el orden caótico del mundo.
Por nada del mundo cambiaría a mis padres y a mi hermano.
No soy perfecta, físicamente hablando y tantas veces me quejo de ello que agoto al personal.
La verdad es que es cierto, no puedo decir que me guste.
Pero me encanta mi cabeza. Soy un desastre. Hablo, sé expresarme, y cuando me faltan palabras, me aprisiona el corazón.
Grito mucho, soy inocente e incrédula a la par.
No soporto las injusticias, nací con la frase ''es que no es justo'' bajo el brazo.
Soy la defensora de los pleitos pobres, de las causas perdidas, una metomentodo.
Soy una chica que sueña mil vidas pero que es feliz con levantarse cada día.
Hablo demasiado de mí, tanto que creo que ya ni me conozco.
Creo...
Nada. Es difícil hablar tanto en figurado.
Es difícil no saber aceptar las cosas tal y como son.
Es difícil tener envidia y ser consciente de ello.
No es fácil querer saber todas las cosas del mundo, ansia de conocimiento.
Soy normal, ni rara ni diferente ni especial. Soy una chica normal y me gusta.
-Bolitas de coco.
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