Estas son las fechas idóneas para discursazos y parrafazos, para quedar bien, para soltar todo lo que llevas dentro o simplemente, recordar a la gente a la que quieres, que de verdad les quieres.
Yo se lo he ido demostrando a quien de verdad he querido que lo viera, así que señoras, señores, este año Sandra no va a daros ningún discurso de fin de año.
Tan solo quiero dar las gracias a todas aquellas personas que han hecho que cada día de este año haya sido especial. A la gente que he conocido de nuevas, a la gente que he conocido en el fondo después de mucho tiempo, a la gente que me ha enseñado que lo natural y sencillo es lo que de verdad me llena de felicidad, a la gente que me ha permitido ser tal y como soy sin pensar en ningún momento cómo sería una Sandra más alta, o más delgada, con un pelo más bonito o una voz menos estridente, con una cabeza menos descolocada y menos palabras que soltar por esta boquita.
A la gente que a pesar de estar meses sin verla, tras encontrármela me han recordado que el amor no siempre es aquel que lo demuestra día a día, sino cuando tiene que demostrarse, las amistades no se miden por las veces en que se acuerdan de ti hablando por un puñetero aparato electrónico, si no por las veces en que te ven y no quieren abandonarte hasta el mes siguiente en el que habrá otro día en el que coincidáis con suficiente tiempo como para poneros al día.
Sé a quién tengo y a quién no, sé quién me tiene y quién debería plantearse si seguir jugando conmigo o dejarme en paz, sé quién es puro teatro y quién es real, quién me ha dado más risas en una hora que otros a lo largo de toda una semana, sé que el amor existe y conmigo está jugando al escondite, sé que el físico cada vez me importa menos y las almas me enriquecen como persona, sé que me encanta la personalidad y el arte, la música, el desorden, la colonia y el tomate.
Tengo una familia de sangre y una familia fuera de casa. La de sangre no la he elegido, y me alegro, porque yo no podría haberlo hecho mejor, y la de fuera... tengo a los justos de verdad, tengo a unos cuantos apoyos muy importantes y tengo mucha gente amable que se alegran si estoy feliz.
No me gusta calificar las cosas, luego si cambian cuesta mucho volver a denominarlas, por qué asignar las etiquetas de ''amigo, mejor amigo, conocido, hermano, novio, más que amigo, enamorado''.
Yo qué sé, yo quiero que todos los que me vienen al corazón y la cabeza cuando pienso en gente que me importa sean felices casi todos los días de su vida. Todos es imposible, y esos pocos servirán para que recuerden cuán felices son el resto del tiempo.
Y en verdad...
yo no quería dar ningún discurso.
En fin,
Feliz Navidad y tengáis un buen inicio del nuevo 2014. Que es precioso.
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