miércoles, 25 de diciembre de 2013

1. Vecina del 4º.

Todo a oscuras. De pronto, te iluminas de rojo. Oscuridad. Apareces enfocado por luces verdes. Oscuridad otra vez. Parece que estemos en un festival. No oigo absolutamente nada, sólo te veo, sin saber quién eres en realidad, pero sé que te veo. Estás cada vez más cerca. Nos iluminan de azul cuando noto calorcito cerca de la comisura de mis labios y me dices

 -Brrrrr. brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr. Ding ding ding!
¡MIERDA!
Era un sueño. Estaba soñando y acordándome, de esas suertes que no tengo más que cuatro veces al año, por poner una cifra. En fin, tocó despertar.

Rápidamente me deshago del abrazo de las sábanas, sé que si me quedo un minuto más su influjo me obligará a dormir unas mil horas más y la responsabilidad me llama. Así que de un salto, aterrizo en la alfombra roja y negra, me quito el pijama, rebusco en la maleta unas bragas y una camiseta ancha y me dirijo a la ducha. Voy a tientas, como una ciega, con las manos por delante para no chocar con nada. Esto de dormir la primera noche en tu primera casa independiente lo cierto es que es complicado de asimilar.
Consigo alcanzar lo que será mi precioso baño y que ahora no es más que un roñoso plato de ducha y un decente retrete. Tras tirar de la cadena y darme cuenta del estruendo que genera a las seis y media de la mañana por las hermosas palabras que me dedica mi vecina del 3º, me meto en la ducha.
Debajo del agua templadita una piensa mejor, aunque siempre se acabe tarareando. Me he mudado. Me he independizado. No me lo puedo creer, estoy sola. Necesito hablar con alguien, pero voy a esperar a horas decentes para llamar a Rodri. No creo que me perdonara despertarle para nada en especial. ¿Y mis padres? Pues igual. Aunque bueno...
Como Nicolas Cage in living las Vegas, vamos mi niño a perder la cabeza, como si fuera nuestro último día en la tierra...Será tu voz, será el licor, serán las luces de esta habitación, será el champán, será el color de tus ojos verdes de ciencia ficción, la música suena para los dos, pero esta noche...
¡Moriría por voooooooos!
Después de mi momento musical, salgo de la ducha, y caigo en la necesidad de una alfombrilla para los pies, no me gustaría hacerle una gotera a la vecina de abajo, que creo que ya me tiene bastante tirria y llegué anoche.
Cuelgo la toalla, me dejo la pequeña en la cabeza enroscada y salgo a la casa vacía.
Lo cierto es que así es bastante triste, todas las paredes grises del cemento, una mesita cutre del vecino anterior y una paloma encima de la cama.
¡¿Una paloma encima de la cama?! Me pongo a chillar como loca, la espanto, se choca contra la pared, yo dando vueltas alrededor del colchón y ella sobrevolándome la cabeza, más asustada que yo, seguramente.
Finalmente consigo abrir la ventana de par en par, pero ella se queda parada en el borde del marco, y me quedo mirándola. Ya estamos las dos más relajadas y bueno, es la única compañía que tengo ahora mismo.
-¿Sabes qué? Podrías servirme para que no piense que estoy tan loca por hablar sola, mucha gente habla con animales y ...
Y la paloma salió volando. La muy cerda. Pues anda y que la zurzan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario