¡Que viene y me dice que está enamorada!
Esa carta de ese chico de ese día con esa magia.
Con vocabulario enrevesado
y sonrisas sin verdad.
Un cambio de look que hace que me fije
en algo más que sus gracias.
Se arrodilla en medio del pasillo,
vaya, un cumpleaños feliz.
¿Qué tal el día? y me coge la mano.
Bien, suena el timbre.
Estira el brazo. No quiero ir.
No quiero irme de allí.
Siglos, que no milenios. Aprendo a la primera. Since, que no sainz.
Enero, que no te echo de menos.
Qué le voy a hacer,
toda la noche en la calle.
Luces de neón que iluminan
unos pocos recodos de lo que siempre
considerabas agradable.
Pero el dulce empalaga a mucha gente.
Esos no disfrutan de los granos, más que con alcohol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario