domingo, 23 de enero de 2011

Ahora soy silencio, y para nada cristal.

Venas asfaltadas de
carbón y soledad.
Pulmones asfixiados
con aromas del progreso.
Corazones soleados
que gritan buscando amor.
Calles, barrios de
excesos y de perdón.
Lo más profundo,
lo más superficial.
Exacto, Madrid.
Única como la que más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario