martes, 24 de agosto de 2010

Nada de esto fue un error.

-No siempre es mejor lo bueno, y lo malo lo peor.


-Señorita, ¿me concede este baile?

Ni me había enterado de que era de noche. ¡Mierda! Desperdicié mi oportunidad de búsqueda porque un (apuestísimo) torpe muchacho se me había caido encima y me había tenido ensimismada hasta entonces. Con sus ojos verdes, verdes y brillantes...
-¿Se encuentra bien, ...?
-Erica. Me...me llamo Erica, y sí, estoy perfectamente, gracias.
-Enrico. De acuerdo. ¡Oh! Adoro esta obra. Bailemos...si me permite...
-Por supuesto.
Mientras bailábamos me fijé en el hombre que estaba frente a mí. Ojos enormes, de un extraño azul cielo que embriagaba, cálidos, cercanos. Una boca sensual con labios carnosos y una nariz...extraña. Como si se le hubiera roto más de una vez. ¿Qué le pasaría...? Hmm, ciertamente era un hombre guapísimo y por la forma de vestir, podría ser de buena familia, pero claro, yo también iba muy peripuesta, y no era ni por asomo de clase media, siquiera.
-Y...¿está usted casado, Enrico?
-Hm, es muy directa, ¿verdad?... No, no lo estoy. Menos mal, porque si no, esto sería impropio y descarado...
-¿Cómo dice...?
Y otro beso. Madre mía, ¿que me iba a besar toda Venecia esta noche? Pero este es más apasionado, más salvaje. No me gusta tanto. Alex es que tenía que ser tan tierno...tan...tan...¿Qué hace este hombre con la ...?
-¡Discúlpeme!¿Quién se cree usted que soy yo?
-Pues una prostituta, claro.¿O no..?
-¡Dios,no!...¡Argh!¡Quíteme las manos de encima!
Salí corriendo. No me lo podía creer. Una guarra, se pensaba que era una guarra. Las lágrimas ya corrían por mi cara como los canales por mi lado. Me había arreglado tanto, me preocupé de encontrar el vestido perfecto, la máscara perfecta... ¿para qué?¿Para que el único caballero de dinero que se me acercara fuera un pervertido y creyera que yo era...? No podía creerlo. ¡Es que es imposible!
Suelo, un cuerpo. Bfs, menudo golpe.
-¡A ver si miramos un poc...¿Erica?
-Oh...Alex. Esta vez me ha tocado a mí encima, jajaja.
(Menudo comentario. Qué lista.) Digoo...hola.
-Jajajaja. ¿Qué haces aquí?¿Por qué no estás con el resto en la fiesta?
Note cierto tono de desprecio en su voz.
-Porque yo no pertenezco a ese mundo.
-¿Ah,no?Ahora me dirás que eres igual de pobre que yo y que ese vestido lo has robado a una pechugona rica y despistada. Venga ya.
-No, no lo he robado. Pero lo de pobre... puedes estar seguro que sí.
-No pretendas ''solidarizarte'' conmigo. Es algo que no soporto.
-¿Me está llamando mentirosa, Alex?
-Oh, ¿ahora soy un caballero y me llamas de usted?
-Es un grosero. Y además, me viene bien habernos encontrado porque tenía algo que comentarle con respecto al beso que me ha dado antes.
-Déjalo. No sé por qué lo he hecho. Estaba con la adrenalina en el cuerpo, pero perdona. No volveré a hacerlo., tranquila.
Oh dios. No la mientas, imbécil. Tienes tantas ganas de volver a hacerlo como de comer todos los días.
-Bien , así que estamos de acuerdo en que ha sido un error. (Qué dices, loca.)
-Bien. Pues fue bonito mientras duró.
-Exacto. Porque siendo tan grosero creo que no podrá volver a ser tan encantador.
-Adiós, Erica.
-Adiós...(Idiota.Eres idiota.) Alex.
Y se fue. Salió corriendo, seguramente huyendo de una niñata prepotente. No puede ser. Y fui tras él. Corrí y corrí. Llegué a una calle dividida. Izquierda o derecha.¿Por dónde habrá ido? Seguí mis instintos y tiré hacia la izquierda.
-Sabía que vendrías.
-¿Qué dices?No...no he vuelto por ti. Me he desorientado.
-¿Vas a casa corriendo? Vaaaya.
-Bueno..¡cállate! De verdad que no puedes ser más...más...¡ah!
-Vamos.
-¿Qué?
-Que vengas conmigo. Quiero enseñarte algo.
-Oh, mm. Vale.
-Pero tienes que quitarte la máscara. Por favor, quiero verte.
Cierto, todavía la llevaba puesta. ¿y si no le gusto? No, no, no dios mío.
-No puedo.
-¿Qué?¿Por qué? No me seas tonta, venga...
-¡NO!
-¡Eh! Tranquilízate. Si es porque crees que no me gustarás, no te preocupes. Me encantas.
-¿Pero cómo puedes ser tan petulante?
-Jajajaja.¿Petulante?
-Sí, petulante. ¿O prefieres chulo egocéntrico? Ambas te vienen al pelo.
-Cállate...y quítate la máscara.
No sé por qué, pero esa voz sonó muy sensual y un algo recorrió mi cuerpo y le hice caso.
-Muy bien, muy bien.
Me estuve fijando en su cara durante todo el proceso de desatado del nudo y elevación del antifaz...Y vi un gesto que me encantó, la verdad.
-Pero...si eres...ejem, eres guapa.
-Oh. Mmm...gracias.
-Qué digo guapa...eres...¡preciosa!
-Vale, ya, cállate.
-¿Preciosa? Noo,no,no,no...eres...eres...

Creo que conocía la única forma de hacerlo callar. Y él lo sabía muy bien. Y estuvimos callándonos mutuamente durante toda la noche bajo la luz de la luna veneciana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario