viernes, 20 de agosto de 2010

Crimen.

''Como si nunca hubiera sido mía
dad al aire mi voz y que en el aire
sea de todos y la sepan todos
igual que una mañana o una tarde.''

Salí despavorido para buscar un lugar en el que esconderme de aquellos militares. Los odiaba.
No podía quitármela de la cabeza...Erica...Erica...qué ojazos. Su mirada se me había quedado en la retina. Pero en qué estaba pensando. Ella era una señorita con su traje de gala y su máscara que costaba más que mi propia vida.
¿Y yo? Yo era un huérfano, pobre y sin hogar y porque en Venecia es complicado vivir bajo un puente, que si no, lo haría.
Aquella tarde, había tratado de colarme en el campanile para conseguir algo de comer. Pero en cuanto salí literalmente disparado hacia ella no podia pensar en otra cosa. A pesar de que solo pude admirar sus ojos. Pero es como si hubiera visto dentro de ella...su alma. Fue mágico y tuve la necesidad de besarla. No sé por qué. Cuando huí se estaría preguntando qué clase de pervertido callejero era, pero no me importa, la he robado un beso y a mí ella el corazón, así que ambos somos igual de criminales.

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