-Estoy en una fase de ''Conocerme a mí misma''. Qué filosófico parece todo y qué duro es.-
La de veces que soy capaz de mirar atrás en el blog y pensar ''¿Cómo he podido decir esto?'' o ''¿pensaba esto así en serio?'' y me llego a avergonzar y a tener ganas de borrar la entrada y se acabó.
Pero... No. Me parece bien tener esto y darme cuenta de que, una vez más, la vida y las madres llevan razón.
Que equivocarnos no significa dar un paso atrás, sino ver que has podido ir adelante fijándote en qué habías hecho mal.
Quizás he sido siempre excesivamente romántica y esperaba que cuando llegara alguien para estar conmigo fuera todo rosa, cambiara mi vida completamente, no saliera de mi mente y no entrara nadie más, que fuera taquicardia y mejillas rojas el 101% del tiempo. Y me alegro de haberme dado cuenta de que las cosas no son así. No son así... del todo. Porque hay ratos de 10 minutos en que todo es así y hay ratos de segundos en que desearía desaparecer. Pero ... me gusta haberme visto cómo era para decirme ahora: cien mil veces mejor tener a alguien que no te ha cambiado la vida de arriba a abajo, sino que te la ha complementado y a mejor; que no es todo de rosa constante, que te tiñe de rosa y de azul y de negro y de amarillo y de todos los colores y te deja la realidad tal y como es también; que sale de tu mente y entra sin permiso para sorprender; que entra más gente, pero no de la misma manera ni muchísimo menos; que hay taquicardia y mejillas rojas... como el primer día. A ratitos.
Que no todo en la vida se puede planificar. Que no existe un ''normal'' en nada. Que cada persona es un mundo, y un mundo fíjate lo que abarca. Que no podemos compararnos con los demás, que la gente no tiene nuestra vida, que no podemos exprimir nada más que nuestro tiempo y ojalá te salga vaguear, pasear, llorar, reír, acariciar, no hablar, hablar sin parar, cantar, escribir, pensar, discutir, gritar, ilusionarte, desilusionarte, luchar, ser valiente, ser débil, ser fuerte, ser humano. Vivir, al fin y al cabo. Pero tu vida. No la de otros.
Que tú eres tú y tus circunstancias. Y de nadie más.
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