domingo, 24 de mayo de 2015

Stop.

Me encanta que la gente que quiero me pregunte qué tal estoy con mi chico. De verdad, es una pregunta que aún me cuesta asimilar que vaya dirigida a mí y cuya respuesta sea 'Increíble'. 
Hasta que fui consciente de que todo era en serio y no iba a ser una hostia de las grandes...
Me lancé con el pecho abierto sin saber si la caída iba a destrozarme el corazón contra el asfalto... y apenas unas semanas después ya tuve la certeza de que había una red perfecta que me salvaría del desastre.
Lo que no me encanta tanto es que la gente asuma que las relaciones son estereotipos y tópicos. Cada uno es un mundo y si juntas dos mundos, sale algo único. Siempre. Qué manía de encasillar.

Yo no quiero ser una obligación. No quiero un ''vamos a vernos'' porque es lo que hay que hacer. 
Quiero un ''vamos a vernos'' porque nos apetece, es lo que queremos.
Si hay un día que no es que no apetezca, pero hay otra cosa que estás a gusto... oye, una relación no es una cárcel ni creo que haya que hacer nada obligado.
Es una idea que la gente tiende a tener bastante mal elaborada.
Querer a alguien no es desvivirse por ese alguien. Es vivir junto a ese alguien.
Vivir lo bueno, lo no tan bueno. Aceptar y comprender (o tratar de hacerlo)
Querer no es hacer todo al gusto del otro. Lo bonito de tener química es que suele coincidir que lo que se hace, gusta al compañero. Pero no hacerlo porque le guste. Es un matiz muy importante.
¿De qué valdría estar esforzándome para estar bien con Pablo? ¿Cuánto tiempo estaría dispuesta a soportar el esfuerzo constante? Así pasa, que la gente se cansa y nunca entendía el por qué de ese ''cansancio''.
Yo estoy bien siendo como soy, y afortunadamente, como soy es como le gusto a él. Esa actitud es la que me deja la confianza de ser yo, de no pensar constantemente en si voy a decepcionar.
Y esa actitud es la que me da las ganas de que esto no se acabe nunca.
Eso es como pensar en un final ya y eso no me gusta.

Día a día, beso a beso. Verle sobre la cama y querer estar ahí al lado, nada más. Tener en la mente solo su respiración, sus latidos. Es que es brutal la tranquilidad que siento.


En fin, señores, quiero decir algo:

Yo quiero muchísimo a Pablo, aunque no os enteréis por las redes sociales.

Gracias.

Pd. Desgraciadamente se ha quedado toda la fotogenia él, así que las fotos nos las quedaremos nosotros. Ups, qué desgracia, oye, que no vais a ser conscientes de todo lo que nos queremos.

#modoIroníaCursoSuperiorON.

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