Pum, pum.
Es cierto que el latir del corazón es algo automatizado, existe una pulsación eléctrica que marca el ritmo. Marca el paso.
Abismal, es abrumador pensar que vivimos gracias a la electricidad que producen ciertas células de nuestro cuerpo, que no dejar de ser entes individuales que una vez, hace mucho tiempo, decidieron juntarse para ser increíbles y formar un corazón.
Toda la vida se ha preguntado la gente que dónde está el alma.
Que dónde está lo que sufre un pinchazo a nivel cardíaco cuando algo nos duele, nos decepciona, nos preocupa o nos emociona.
Dónde está eso que te hace querer bailar cuando escuchas a Ricky Martin o cuando ves a alguien que te gusta y te sonríe.
Dónde está esa chispa extra, dónde está eso que tenemos que cuidar tanto... dónde estamos.
No somos simplemente órganos engranados a la perfección infinitesimal, de eso somos todos conscientes. ¿Por qué sufrimos? ¿Qué es sufrir, a nivel orgánico, cuando el dolor no es físico?
¿Qué es lo que activa los agentes causantes de la presión en el pecho o las lágrimas de incomprensión? ¿Por qué algo que no provoca lesión, duele?
Me gustaría entender por qué nos duelen las personas y me encanta no entender algo tan maravilloso, porque aunque negativo, ¿no es fascinante la capacidad que hemos desarrollado, después de millones de años de evolución, de sentir a los demás en nuestro ser?
Somos capaces de amar, odiar, sufrir, enfadarnos, ser compasivos... por lo que los demás nos dan o dejan de dar.
...¿no es maravilloso?
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