Suele darme vergüenza lo que pienso. Aquí al menos me da igual (hasta que un día me dé por releer).
Aparte del sentimiento de estar harta de dar y no ver, la decepción constante de nunca recibir lo que una espera...
Se rompen los huesos, hay un desgarro profundo en la zona del pecho.
Hace nada leí algo que podría resumirse como que estamos equivocados en cuanto al amor, que creemos que duele cuando es lo único de este mundo capaz de salvarnos del dolor.
Es difícil sobrevivir con la intensidad con la que vivo. Me cuesta más de lo que me gusta admitir.
Me siento imponente, muy diferente del resto cuando en realidad poco tengo de especial.
¿Me creo la única que siente las cosas tan fuertes? Puede ser.
Simplemente le doy a todo excesiva importancia. Tanto lo bueno como lo malo.
Pensé que cuando madurara iba a ser capaz de controlar la emoción ante los detalles. Pero parece ser que es algo con lo que voy a tener que acarrear toda mi vida.
Sufro de más.
Más de una vez ya me he identificado en plan de broma con la época del Romanticismo, Rosalía de Castro, Bécquer y demás. Pero es que no es ninguna broma.
Muchas veces me siento completamente incomprendida, sola, mis emociones estallan y se desbordan sin encontrar un mínimo de comprensión por otro ser humano. Demasiadas veces.
No sé si es culpa mía o de mi alrededor que tantas veces quiera ser de otra manera. La verdad es que no tengo muy claro qué es lo que querría cambiar, porque luego me gustan las cosas que me critico.
No me gusta pasar desapercibida pero me revienta llamar la atención. Porque no sé realmente por qué la estoy llamando, si por ridícula, por estridente o realmente por interés.
Qué sesión de psicología me está quedando.
A ver si alguien descubre alguna mierda en mi subconsciente porque soy la viva imagen del desastre.
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