Con el tiempo uno se da cuenta de los cambios que hace su mente, unos meses mismos bastan. Aunque la gente no se lo crea, yo no soportaba ni a Pucho ni a Balmes al principio.
Y ya ves, ahora estoy que no paro con ellos. Porque me he puesto pesada, y cuando me pongo pesada... Cansineo.
¡Cómo se necesitan gestos que te digan: eh, que pienso como tú!
Pero no pasan, es más, tienden a ir al contrario.
Momentos unidireccionales que no siguen lo que dictan tus niveles de presión. Sino que se van por el camino fácil de "olvidémoslo".
Empiezas no soportando a unos abdominalillos que acaban por caerte más bien que nada, sencillamente, dando esa oportunidad, esa.
Hace un tiempo que no sabes lo que significa el amor que esperabas, porque te han cambiado tu idea fabulosa y romanticona. Sí, te palabrotearon el diario y te quitaron oxígeno para nada, absolutamente nada.
Te sientes solo, en cierto sentido, en este mundo de convencionalismos, hipocresías y sugus de piña.
Esperas ser responsable y acabas escribiendo lo que acabarías diciendo, lo que de otro modo,habría acabado contra el espejo porque hablas sola y estás loca y pesada.
Pintas en papeles pequeñoa y refunfuñas porque no hacen más que salirte Rossys de Palma cuando tú lo que quieres son Junitos o, en su defecto, Diane Kruger.
Escuchas una voz de ambición de nicotina que hacía un mes que no tocabas porque te hacía recordar, pero para recordarte tu locura y gilipollez suprema, te pones "Gente feliz".
Hoy ha habido un momento en el que te has creído que podrías estar en la lista de chicas guapas que han hecho en clase, y te has sentido a gustillo, pero luego has recapacitado bien y te has puesto con los amores, la libertad y la vida ensoñada de Calderón, para no autoodiarte en los espejos.
Puede que no seas la más original, ni la más pequeña, ni atlética, o la más graciosa.
Tal vez no seas la más irrefrenble ni la más impulsiva.
Será que piensas demasiado las cosas, sin darte cuenta que estabas pensando en cómo creerte y hacer creer lo contrario de lo que piensas, tergiversando tu corazón solamente, por, digámoslo así, "intuiciones terroríficas". Que resultan ser la auténtica basura del tarot.
Maybe, no sepas qué hacer con tu vida, no sepas lo que te gusta, porque te gusta todo y quieras un trabajo "batiburrillo", un trabajo "totum revolutum".
Y es que puede que pienses que no vale la pena arriesgarse, elegir, dejar atrás una biología o una historia o arte. Que eres inmadura por no saber qué quieres, qué sientes, qué esperas, o cómo contestar cuando se merece porque no quieres perder. Porque ves que no importas cuando la preocupada eres tú, cuando todos los hilos se sostienen porque tú los cuidas y anudas cuando parecen estar a punto de caer al vacío.
Es probable que hayas dejado de creer en muchas cosas, pero eres una chica que sabe que conociendo y aprendiendo puedes formarte de manera que ordenes tu cabeza poco protegida y dejes de decir cosas al espejo que tienes que decir a cientos de pares de ojos.
Ni vas a conocer a Johnny Depp, ni vas a bailar en un concierto con Marcus Mumford, ni Alberto Amarilla se va a enamorar de ti.
Ni vas a volver atrás, ni vas a saber dibujar tus ideas ni vas a cantar bien.
Tienes los brazos grandes, el culo extraño y las rodillas hacia dentro.
Miope de un solo ojo, un lunar en la barbilla, en el pecho, y en algún sitio más.
Los ojos verdes y marrones, una muela casi girada y la piel hecha una mierda.
Te enamoras a la mínima y no te dejas enamorar.
Te agobias a la mínima y agobias sin parar de hablar por hablar.
Hay veces en las que un silencio es necesario,
Y otras en las que piensas:
-Joder, pero tengo una risa escandalosa que te cagas y un ardillo que me rechupetea la mano cuando le pongo al solecito cuando hace frío.
¿Para qué quiero un cuerpo perfecto? Con los años se acaba perdiendo. Y a alguien le gustarán mis piernas de pose de idiota permanente.
Con eso me quedo hoy, que me he atragantadocon un hueso de picota, pero al escupirlo he dado a la estantería y al libro de Forges, y me lo he vuelto a releer.
Y qué suerte amarme tanto, pánico, sin pánico, simpático.
-Hay que querer que salga el sol, para que pueda llegar el atardecer.
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